Existe una clase de hombre, una sin identidad,
que deambulan buscando sentido al mundo,
que deambulan creando lazos para luego
quebrarlos sin añorar a nadie, una clase
que mira al mundo con desprecio y aprecio,
con celo y orgullo, que de vez en cuando
olvidan su frivolidad y miran con ojos llorosos,
con ganas de cambiar, pero incapaces de ejecutarlo,
prefieren huir, de norte a sur, que quieren
controlarlo todo pero son solo una pieza,
¿De Qué?, de su propio juego
que solo yace en sus mentes y les atormenta
y le hace poner en duda su juicio,
esa clase de hombres llamados
cobardes.
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