Hoy desperté pensando en ella, ¿Habrá muerto? -No seas idiota, me repetí varias veces antes de levantarme. Tomado el ultimo sorbo de café, lo sentí. Un amargor recorría mi estomago, un sentir visceral, el recuerdo somnoliente permanecía. -No es nada, pensé. Tomé el bus, las correrías del día empezaban. Tomó mi mano, me jaló con fuerza, sus dedos eran tan delgados como los hilos que yo recordaba y su pelo rubio desprendía el mismo olor que la ultima vez que le abrace. -Ven aquí, ven conmigo, ven!, creí que decía, sin oírlo lo creí, tal como uno lo cree de los sueños, tal como uno cree que debe partir. La sirena de una muerte anunciada corría empedernida, mientras yo permanecía en el atasco, en el asco, en la náusea de un recuerdo. Mire a mi alrededor, la gente se sentía, no existía, a excepción quizá del ladronzuelo que hurgaba en mis bolsillo o quizá solo era la picardía de encontrar su fortuna allí. Le deje, porque poco o nada iba a encontrar en el bolsillo,...
Breves pensamientos, opiniones, cuentos cortos y un par de ilustraciones para acompañar. No espere encontrar la verdad, solo un poco de libertad.